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María Francisca de Jesús


Ana María Rubatto nació en Carmagnola (Piamonte-Italia), el 14 de Febrero de 1844. Desde muy joven, debió enfrentar duros golpes que templarían su espíritu: la muerte de su padre a los 4 años de edad, la de dos de sus hermanas y finalmente, cuando tenía 19 años, el fallecimiento de su mamá.

Fue entonces cuando se trasladó a Turín, donde vivió con la señora María Scoffone quien se hizo cargo de ella y la ayudó a completar su educación.

Don Bosco la hizo objeto de una de sus profecías cuando dijo: "María, María, tú serás fundadora."

En Turín participó de todas las iniciativas de bien y colaboró en las obras más notables de la época: "El Cotolengo" y los "Oratorios Festivos" de Don Bosco.


A la muerte de la Sra. Scoffone, se dirigió a la localidad balnearia de Loano junto con su hermana Magdalena. Allí, Dios puso en su camino al Padre Capuchino Angélico Martini de Sestri Ponente, quien le hizo la propuesta de dirigir una obra de bien.

Se trataba de asistir a los enfermos que no querían ser atendidos en hospitales, sino a domicilio. Para esto, la religiosa María Elice, estaba levantando un pequeño convento contiguo a su casa, y necesitaba jóvenes que se hicieran cargo de la tarea. Ana María Rubatto, ya tenía cerca de 40 años y la decisión de aceptar no era fácil. Sin embargo, se impuso su entrega generosa a Dios y así, el 23 de Enero de 1885, nació una nueva familia: la de las Hermanas Terciarias Capuchinas de Loano, de la cual Ana María, ya como Sor María Francisca de Jesús, fue Madre.

En pocos años la obra se multiplicó y la congregación abrió nuevas casas en otras cuatro ciudades italianas.

Es en esa época que el padre capuchino Angélico partió para América, llegando a Uruguay. Al advertir las necesidades de catequizar a niños, jóvenes y adultos en esta nueva ciudad de Montevideo, pensó en la Madre Rubatto y viajó a Italia a buscarla.

Llega a Montevideo, el 25 de mayo e inician la presencia en América de las Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto.

En 1892, la Madre Francisca de Jesús junto a tres hermanas capuchinas: Sor Magdalena, Sor Anunciata y Sor Cayetana, partieron desde el puerto de Génova hacia la nueva aventura.


En nuestra ciudad atendían el Hospital Italiano, dos casas en el centro y una en Belvedere. Concurren buscando dar catequesis en la zona oeste de Montevideo, desde el Paso del Molino a la Barra de Santa Lucía, llevando la Palabra de Dios y compartiendo bizcochos que ellas mismas amasaban.

Es en ese entonces que consigue comprar un terreno en la surgente zona de Belvedere. Se lo compra a Piria, urbanista de la época, a pagar en pequeñas cuotas.

Surgen así en primer lugar un Taller para jovencitas, seguido por el Colegio San José de la Providencia y la Capilla que hoy sigue luciendo su imagen sobre Carlos María Ramírez y Julián Laguna.

Después de numerosos viajes organizando las distintas casas de la congregación, la sorprendió la muerte en Montevideo el 9 de Agosto de 1904.

La Iglesia te saluda, sor María Francisca de Jesús. Siguiendo fielmente las huellas de Francisco, el enamorado de la pobreza evangélica, aprendiste a servir a los pobres y a hacerte pobre tú misma, y marcaste a tus hijas espirituales este camino particular de evangelización. Con el crecimiento del instituto, esta intuición inicial se convirtió en profundo impulso misionero que te llevó a ti y a tu Obra a Amrica Latina, donde algunas de tus hijas espirituales sellaron con el sacrificio de su vida ese servicio a los pobres que constituye el carisma confiado a tu congregación, para el bien de la Iglesia. Hoy te saludamos como Primera Beata de Uruguay.



De la homilía de Juan Pablo II en la misa de beatificación (10-X-1993)

Colegio y Liceo San José de la Providencia - Hermanas Capuchinas de Belvedere
Carlos María Ramirez 56 - Telefax: 2308-3311
Belvedere - Montevideo - Uruguay